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soy la fotografía de un desaparecido…
Calle 13 – Latinoamérica

Llevaba más de un mes como un desvalido. Mañanas en que luego de atravesar una noche de insomnio salía al laberinto de la ciudad, sin rumbo fijo. Rememoraba su pasado una y otra vez intentando trocar en comprensible lo que había sido inexplicable en sí mismo y en los otros. Igual repetía las calles y la gente sin mirar ni ser mirado apenas. Simplemente vagaba de la misma manera que lo hacía dentro de sí, donde tantas piezas no encajaron nunca. No sabía qué buscaba ni dónde, ni en qué momento le dijeron lo que pensaba no había sido.

Cruzó así la avenida y su cabizbaja mirada vino a detenerse precisamente ante al pañuelo blanco de todas las abuelas que estaba en el suelo de la plaza. Lo habían pintado allí, donde las rondas, para que algunas cosas no fuesen nunca más olvidadas o perdidas y otras, por siempre, reencontradas. Entonces, en su noche interior un crujiente relámpago estalló estremeciendo la espina dorsal del sentimiento.

Y entendió.

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