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El primer impulso de Zuluaga fue contarle a Benigno que Alicia había salido del coma. Teníamos concertada una cita con un abogado amigo mío que había accedido a tomar el caso de su defensa y estaba intentado reunir todos los elementos. Marcos, sabes que siempre sospeché mal de Benigno aunque te caía muy bien y al menos estarás de acuerdo conmigo en que no se comporta normalmente, lo que hizo lo prueba. Decirle que Alicia vive puede llevarlo a cometer una locura en la cárcel, él sigue obsesionado con ella. Además eso no cambia nada para el juicio, no es un atenuante. Mejor, espera a conversar con el abogado, vamos a ver qué ha podido averiguar él y qué considera que sea lo mejor desde su punto de vista. Si yo estuviera en tu lugar, no le diría nada a benigno antes de hablar con él. Lo acompañé a las oficinas del bufete pero no subí. Al regreso me contó lo que el abogado ya sabía. El feto nació muerto, era un varón. Luego del parto Alicia empezó a recuperar los signos vitales. El padre había decidido que nadie le contara cómo había despertado de un coma de 5 años y ese deseo se había respetado, así que ella lo ignoraba todo. Como Marcos era incapaz de hacerlo, el abogado se ofreció a mentirle a Benigno bajo promesa de que nadie revelaría la verdad. Si ella no sabía lo ocurrido antes de despertar, él no sabría lo ocurrido después.

A los pocos días fuimos a visitar a Benigno. Ya sabíamos que el abogado le había dicho lo acordado. Llovía mucho ese día y me hizo recordar aquel del accidente de Lidia. No dije una palabra en todo el viaje. Como siempre, me quedé en el auto esperando. Esta vez Marcos salió muy triste de la visita. Benigno estaba como ido, gris. Miraba las gotas de lluvia correr por los cristales de las ventanas del recinto. Al menos Alicia sigue igual después del parto. Es lo único que me da consuelo y me da esperanzas, le dijo a Marcos. Todavía seguía pensando y confiando en que ella podría despertar alguna vez. Al regresar a casa caía ya la noche y seguía el presagio del mal tiempo.

Logró planificarlo todo para que nadie pudiera impedírselo. Como al fin y al cabo era un tipo tranquilo y responsable, lo habían dejado ayudar en la enfermería. Sabía de medicamentos y tenía mucha experiencia en el manejo de pacientes. Se robó las pastillas suficientes. Su intención era quedarse en coma como Alicia y así lo dejó dicho en una última nota para Marcos que hizo antes de tomarse aquel coctel. No quería vivir en un mundo en donde no estuviese ella y donde no le permitían tener consigo su pinza del pelo. Se refería a una pinza que le habían incautado cuando fue arrestado y que llevó consigo hasta la cárcel. Allí se la habían quitado. Donde quiera que me lleven ven a verme y habla conmigo. Cuéntamelo todo, no seas tan hermético. Hasta siempre, amigo mío.

Entre Zuluaga y yo nos encargamos de su funeral. Nos permitieron vestir al cadáver. Fui a la casa y tomé de su armario lo que me pareció más adecuado. Me impresionó la gran foto de Alicia que Benigno tenía en la pared de su cuarto. Abrí el balcón y me paré en el mismo lugar donde había empezado todo, cuando alguna vez él la había visto bailar en el salón de enfrente. Mientras tanto, la administración de la cárcel le entregaba a Marcos las pocas pertenencias que tenían de Benigno, entre ellas, una pinza para el pelo que evidentemente fue de Alicia. Decidimos enterrarlo con una foto de su madre a la que cuidó solo hasta la muerte de ella, una foto de Alicia y en su mano engarzamos aquella simple pinza plástica para que lo acompañara por toda la eternidad. Cedí un espacio en el panteón de mi familia porque no quería que después de muerto siguiera siendo un marginado. Únicamente Marcos y yo estuvimos en su entierro. Cuando la tumba se cerró me retiré para que pudiese dedicarle sus últimos pensamientos en paz. Me sorprendió que aquel que no hablaba con su novia en coma porque le parecía absurdo se sobrepusiera al imposible y cumpliera con su palabra hablando con él, no siendo tan hermético como le este le había pedido antes de partir. Benigno, soy yo. Alicia está viva. Tú la despertaste.

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