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Hoy cesa la actividad en la 53 Serie Nacional de Beisbol para la preparación del equipo Villa Clara para la venidera Serie del Caribe en Isla Margarita, Venezuela. En su condición de campeón de la pasada edición, la participación del equipo naranja supone un regreso de Cuba a estos eventos después de décadas ausencia, aunque asistirá como invitado después de negociaciones entre la Mayor League Beisbol (MLB) y los organizadores de la añeja cita caribeña. Este reencuentro es un añorado anhelo de los encargados del evento y aún con las condicionantes que inhabilitan de obtener premios en metálico para lideratos colectivos e individuales sin duda constituye una oxigenación a una competencia que ha decaído mucho en interés por diversos motivos y entre ellos está la gran cantidad de restricciones que impone la MLB a los peloteros que pertenecen a sus organizaciones, imposibilitados de representar a sus equipos luego de terminados los torneos nacionales para poder cumplir con los contratos que tienen firmados en la Gran Carpa.

Así que por motivos evidentes hay muchos ojos puestos en Villa Clara y sus 28 integrantes para la justa y la polémica en la conformación del equipo aumenta cada día hasta su anuncio a finales de este mes de enero, en que explotará definitivamente. Antes que de que se jugara el play off final contra Matanzas se dijo oficialmente que el campeón de la 52 Serie Nacional representaría a Cuba en Isla Margarita 2014 del mismo modo que Ciego de Ávila pudo ir al Challenger en Canadá y se le daba la misma connotación al hecho: un premio al equipo campeón de vestir la camiseta provincial en un evento foráneo representando con los colores del terruño a la Patria toda. Y es precisamente ese premio ganado en el terreno lo que está en riesgo en este momento pareciendo al final que lo mal escogido es el evento en sí, o sea, la Serie del Caribe, para que el estímulo necesario para nuestros jugadores no sea aplastado por los intereses de los jerarcas del deporte nacional.

Se insiste en que los equipos campeones de México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico van reforzados con peloteros de otros equipos y que Villa Clara por lo tanto tiene que hacer lo mismo para aspirar a ganar y aquí aparece el mismo mal championístico de siempre. Se obvia un elemento clave en ese análisis que defiende la necesidad de reforzar a ultranza –se habla de hasta con 10 peloteros de otros equipos- al Villa Clara: los campeones de las diferentes ligas profesionales caribeñas no se refuerzan para alcanzar la victoria en la Serie del Caribe, se “refuerzan” –y aquí las comillas son bien marcadas- porque no les queda otro remedio, o sea, no es un refuerzo en sí, sino la necesidad de poder armar un equipo debido que muchas figuras declinan participar por propia voluntad o por condicionamientos contractuales con la MLB. Esto lo demuestran los mismos cambios a través del tiempo en las reglas de la misma Serie que han evolucionado de permitir solo cinco “refuerzos” de otros equipos de la misma liga al extremo de que no haya límite de número de selección y la razón fundamental es que se trata de un completamiento de nómina, no un reforzamiento de la misma.

En entrevista divulgada hace unos días por la emisora de radio local CMHW en su programa estelar deportivo La Explosión de las 12 el mentor de Villa Clara, Ramón Moré, decía que había asistido a una reunión secreta –su adjetivo textual- con la Comisión Nacional de Beisbol –o como se llame, ustedes saben de qué hablo- y que no iba a decir ni una palabra sobre la misma, pero que se quería hacer un elenco ganador. Ya extraoficialmente se escuchan en la calle varios nombres de peloteros claves en el equipo Cuba – Yulieski Gourriel, Frederick Cepeda, Vladimir García o Alfredo Despaigne- y se baraja además que de los 28 peloteros de la escuadra, solo 18 serían de Villa Clara. Si colocamos los 9 regulares –incluyendo al designado- más 6 ó 7 lanzadores nos quedaríamos con solo 2 ó 3 boletos para otros jugadores del equipo original que también dieron lo suyo en el terreno y se merecen estar en el evento más que otros que se mencionan y que ni siquiera formaron parte de los cuatro finalistas de los play off de la Serie 52. Si la idea es hacer un miniCuba porque se quiere ganar se cometería un error grave que puede tener incidencias negativas para el rendimiento de los peloteros naranjas que resulten perjudicados. Aspirar a la victoria no puede ser en detrimento del premio merecido del equipo campeón, si es así es mejor que se reserve entonces para el mismo otro torneo o tope de menor envergadura.

No creo que Villa Clara no salga a vender cara su derrota en todas las salidas que tenga contra los profesionales en el torneo venezolano contando con su roster de la 52 Serie Nacional y si hay necesidad de reforzar el equipo hay dos capacidades que se pintan solas. Del año pasado al momento actual se han perdido dos peloteros: el lanzador zurdo Misael Siverio y el jardinero Dayron Varona. Esos dos, si estuviesen disponibles, estarían en la nómina del equipo a la Serie del Caribe por su contribución al banderín obtenido, por lo tanto si son sustituidos por refuerzos de otros equipos no representa en ninguna medida un perjuicio para los demás jugadores naranjas si se les explica de esa manera pues, reitero, la presencia de esos dos nombres en la nómina de 28 sería indiscutible. Y si me fuese dada la posibilidad de proponer otra sugerencia completaría con dos, ambos lanzador y jardinero, que pertenecen hoy al Villa Clara, me refiero a Ismel Jiménez y Willian Luis Campillo, todo con la intención de no deformar ni malograr la intención de estimular al campeón nacional con la ansias antideportivas –porque lo son- de querer ganar siempre por encima y a costa de todo.

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