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mariposa

no apagues el candil, o la nieve te hunde en el centro del dolor…
Raúl Torres

Por razones que no vienen al caso, llevo días pensando en lo poco que se nos da para vivir.  Leo y releo el poema No te salves, del poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti y de un tirón me levanto de la cama.

Vienen a mi mente los que creen que tienen todo el tiempo del mundo y ese es el peor de todos los desaciertos del ser humano. Ocupamos fracciones de milésimas de segundos en la línea de la existencia de la vida. Ella  no nos está esperando en ninguna parte; nos está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que hemos de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento en que escribo y me leen, en nuestro respirar, en la circulación de nuestra sangre, en el latir de nuestro corazón. Cualquier cosa que seamos, es nuestra vida y si nos ponemos a buscar significados en otra parte, nos la perderemos.

Conozco a muchas personas que ya han dejado de vivir, aunque sigan trabajando, comiendo y realizando sus actividades sociales de siempre. Lo hacen todo de forma automática, sin comprender el momento mágico que cada día trae consigo, sin pararse a pensar en el milagro de la vida, sin entender que el próximo minuto puede ser su último momento en la faz de este planeta. Tal vez sea la muerte una de las cosas más importantes de la existencia humana, caminamos hacia ella, nunca sabemos cuando nos tocará y, por tanto, tenemos el deber de mirar a nuestro alrededor, agradecer cada minuto, agradecer también que nos haga pensar en la importancia de cada actitud que adoptamos o dejamos de adoptar. Y a partir de ahí, dejar lo que nos mantiene como muertos vivos y apostarlo todo, arriesgarlo todo, por las cosas que siempre soñamos con realizar.

Cada uno de nosotros debe ser capaz de levantarse de sus propios escombros emocionales, ya que el ángel de la muerte está, queramos o no, esperándonos.

-*escrito por Jazbell*-

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