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manos de razas dieferentes

Acostada junto a él, mirándose las manos pálidas, los muslos, el estómago: viéndose a sí misma como sin terminar, como interrumpida en alguna parte. Examina el cuerpo de él minuciosamente y sin vergüenza, y él se despierta y ve lo que está haciendo ella, y sonríe sin decirle por qué: ella es la primera que no finge una fascinación impresionante. ¿Cómo podría ser de otra manera? Las leyes que han determinado para ellos el curso de la vida están hechas de piel y pelo, del espesor y la delgadez relativos de los labios y de la altura relativa del puente de la nariz. Eso es todo; eso lo es todo. (…) Las leyes hechas de piel y pelo llenan los códigos en Pretoria; su llamativo salvajismo pinta los cuerpos de diplomáticos sudafricanos bajo los trajes americanos de tres piezas y las corbatas de seda italianas. El maloliente fetiche hecho de pedazos contrastantes de piel y pelo, el cuero cabelludo arrancado a millones de vidas, cuelga de la cruz, en lugar de Cristo. Piel y pelo. Ha sido lo más importante del mundo.

Nadine Gordimer – Capricho de la naturaleza

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