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salting the battlefield

Tras el atentado del 11 de marzo de 2004 el Gobierno español declaró que los responsables eran miembros de ETA. El presidente José María Aznar llamó en persona a los principales diarios dándolo por seguro y algunos levantaron titulares en la mañana siguiente afirmándolo categóricamente, otros no lo hicieron. Si bien condenaban el hecho, no se apresuraban a decir quién había tenido la autoría del mismo. La Voz de Galicia se pasó las barreras. El día 12 su tirada rezaba en portada principal “INFAMIA. Al Qaida perpetra en Madrid la peor matanza terrorista de la historia de España”, en clara referencia a la declaración pública de Ángel Aceves, Ministro del Interior, que seis horas después del atentado afirmaba que las fuerzas y cuerpos de seguridad y el Ministerio que encabezaba no tenían ninguna duda que la culpabilidad del horrendo crimen era de la organización terrorista vasca. Bieito Rubido, director del diario gallego tenía un informante que alcanzaba hasta el MI6 británico. Eso es llegada larga. Hizo la llamada a su fuente y preguntó, casi en clave y casi en estilo gastronómico: ¿Están siendo moros o cristianos? La respuesta también fue breve: En un 99 % están siendo moros.

En la película inglesa para televisión del año 2014 Salting The Battlefield del director David Hare hay una escena donde Johnny Worricker (Bill Nighy), que está pasando información a un medio de prensa sobre actos corruptos del Primer Ministro, tiene una reunión secreta con la editora que está sacando a la luz las denuncias. Sintiendo en la nuca la respiración precisamente del MI6, quiere subir la parada de trapos sucios sacados a la luz pero no quiere revelar sus fuentes. La respuesta de la editora, cruda, real y sentenciosa no se hace esperar:

Un periódico no es un blog.

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