Etiquetas

, , , , , , , , ,

Arriba, mijita!!… Arréglate las greñas pa’ terminar esto y poder irme a vacilar al Malecón!!!…

Hace poco compré un tabloide de La Calle del Medio y descubrí un escrito del periodista Yuris Nórido extraído del portal digital CubaSí. Digo descubrí porque tocaba un tema añejo: la visita de Rihanna a La Habana. Me gustó el artículo, en general coincidía con su criterio: más bien estaba inconforme con las cosas que no dijo. La base es que Rihanna causaba en Cuba el impacto mediático y masivo lógico de ser un producto musical. Y paremos de contar, que es un producto y ya. Pero con ella vino nada más y nada menos que Annie Leibovitz, una leyenda de la fotografía mundial, o sea, alguien que no es un producto cultural sino que produce cultura y de altísimo nivel -a pesar de Disney y de Vanity Fair- sin embargo, debido a esa circunstancia casi elemental, a una se le pega la gente como moscas a la miel y la otra camina como una más por las calles de la capital cubana. Si se quiere una prueba material del hecho, solo hay que ir al original y leer los comentarios: el 99 % ataca a Nórido porque para el 99 % Rihanna es una diva. Hoy todas las conferencias son magistrales, todas las cantantes son divas y cualquier canción que esté en la cima de un hit parade es un exitazo.

Supe por la prensa de este país –no por la extranjera- de la visita de la susodicha pero en ningún lugar de lo publicado se decía quién venía con ella. O sea, nunca lograremos que la gente corra detrás de Leibovitz como corre detrás de Rihanna pero tampoco hacemos nada para destacar lo verdaderamente destacable, incluso el mismo Yuris lo intenta pero invierte mucho tiempo en poner en su lugar a una y no explica ni argumenta nada de la otra a no ser que hace buenas fotos.

Le pasé el artículo a mi sobrina que tiene 20 años y obvio, no le gustó. ¡Quién es ese que se atreve a hablar mal de uno de sus ídolos! Le di mis argumentos, le dije que la fulana es un producto construido –con talento, porque de algo hay que sacar- pero construido. No canta mal, me dijo ella. Sí, pero hasta ahí… no es Mariah Carey. A los dos o tres días estaba en la PC haciendo un origami. La máquina está en el cuarto de ella y estaba escuchando música al azar para concentrarme en lo que hacía. Puse My All. Entró a buscar no sé qué y se quedó paralizada en la puerta al salir, oyendo. El paralizada es literal. De reojo yo sabía que estaba allí pero no la miré, seguí en lo mío. Cuando se acabó la canción, abrió la boca:

Tío… ¿qué era eso?

¡Qué era eso te voy a dar yo a ti!

Anuncios