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colapso del 11-9
Todos los datos de este post han sido extraídos del documental
Loose Change 2nd edition del año 2006
del anticapitalista director estadounidense Dylan Avery

PENTÁGONO – 11/9

El vuelo 77 de American Airlines –un Boeing 757- realiza un giro en espiral de 330 grados a 850 km/h descendiendo 2200 metros en dos minutos y medio para impactar contra el edificio del Pentágono. A pesar de lo violento de la maniobra el avión comercial no cayó e hizo blanco directo contra su objetivo sin tocar el césped. Jamás ha sido posible maniobra semejante en la historia de la aviación civil.

No se hallaron restos del avión después del impacto: ninguna pieza de ala, cola, fuselaje, maquinaria, equipaje o restos humanos. Un Boeing 757 posee dos motores fabricados por Pratt and Whitney y Rolls Royce de 3 metros de diámetro, 4 metros de largo y 6 toneladas de peso de acero y titanio. El titanio se funde a 1688 grados Celsius. El combustible para aviación –uno de los más volátiles que se utilizan- alcanza hasta 1120 grados Celsius después de 40 minutos de fuego mantenido. No hubo nada semejante en el Pentágono. Primera vez en la historia que un avión se “vaporiza” por 12 toneladas de combustible después de caer.

Un Boeing 757 mide 47 metros de longitud, 13.40 metros de ancho, tiene una envergadura –distancia entre los puntos extremos de las alas- de 38 metros, una altura de cola de 14 metros y pesa casi 100 toneladas. Dos motores de titanio de 6 toneladas impactaron a 850 km/h y no dejaron ninguna evidencia en la fachada, debieron haber aparecido prácticamente encajados en ella. Todo se fue por un agujero de apenas 4.8 metros de diámetro que muestran fotos de la fachada antes que cayera la cubierta del área afectada. Primera vez en la historia que un Boeing 757 deja tan poca evidencia de choque.

Del otro lado, a tres anillos del área de entrada, quedó otro agujero de salida aproximadamente del mismo diámetro: 4.8 metros. Primera vez en la historia un avión comercial atraviesa 2.7 metros de hormigón reforzado –casualmente del edificio sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América- con una nariz hecha de carbono ligero y no hay rastro de ninguna otra de sus partes, compuestas de materiales sumamente más resistentes.

Los laboratorios de ADN de las Fuerzas Armadas identificaron 184 de los 189 cuerpos de las víctimas de este suceso. Dichos cadáveres nunca se vieron en el sitio. Primera vez en la historia que un incendio vaporiza un Boeing 757 y permite hacer semejante labor criminalística.

Cuando se reconstruyó la zona dañada, se incluyó una capilla y un monumento. Una bandera de barras y estrellas se cuelga en esa área cada 11/9 y un Parque Memorial fue inaugurado en 2008 en las áreas exteriores. Nunca en la historia un misil crucero ha merecido tantos honores.

WORLD TRADE CENTER – 11/9

El 25 de julio de 1945 un bombardero B-25 perdido en la niebla impacta el Empires State a la altura del piso 79. Incendio, pérdidas por un millón de dólares, 14 vidas perdidas. El Empires States no colapsó. El 4 de mayo de 1988 un rascacielos de 62 pisos situado en Los Ángeles estuvo ardiendo por tres horas en cuatro niveles. No colapsó. El 23 de febrero de 1991 un rascacielos de 38 pisos en Philadelphia, construido en 1973, se quemó durante 19 horas en ocho niveles. No colapsó. El 17 de octubre de 2004 un rascacielos de 56 pisos construido en 1976 arde en Caracas, Venezuela. Estuvo durante 17 horas bajo un fuego que se extendió por 26 niveles hasta la cubierta. No colapsó. El 12 de febrero de 2005 el Edificio Windsor en Madrid, una torre de 32 pisos se quemó durante casi 24 horas, consumiendo absolutamente los últimos diez niveles que cayeron, pero la torre en sí tampoco colapsó. Finalmente el 11/9 dos rascacielos de 110 niveles construidos en 1973 se quemaron durante 54 y 103 minutos respectivamente en cuatro pisos antes colapsar completamente. Primera vez en la historia que un edificio de acero y hormigón armado colapsa por un incendio y fueron dos ese día. Y hasta tres.

Las Torres Gemelas del World Trade Center estaban hechas de 200 mil toneladas de acero, 325 mil metros cúbicos de hormigón. Tenían 103 ascensores, 43600 ventanas, 60 mil toneladas de equipos para la calefacción y una antena de televisión de 110 metros. El núcleo central de 27 x 40 metros estaba compuesto de 47 columnas de 91 x 40 centímetros de sección cada una. Primera vez en la historia que 150 mil litros de combustible son capaces de hacer desaparecer tal volumen de variado material: 200 mil toneladas de acero pulverizadas en pedazos de apenas algunos metros de longitud, 325 mil metros cúbicos de hormigón convertidos en polvo, miles de vidas víctimas cuyos restos no fueron encontrados.

Los colapsos de las torres fueron captadas por el Observatorio de la Universidad de Columbia, Palisades, New York. La torre sur aparece como un sismo de nivel 2.1 en la escala Richter y la torre norte como un sismo 2.3. Esos sismógrafos recogen datos de una cantera ubicada a 32 kilometros donde se usan explosivos en niveles subterráneos. Se registran como temblores entre 1 y 2 explosiones en el subsuelo producidas con 32 toneladas de amonio. El World Trade Center fue blanco en 1993 de un atentado con coche bomba que no fue registrado en Columbia porque no fue bajo tierra. Durante el colapso del 11/9 la energía fue absorbida por la torres y las estructuras vecinas transformándolas en pequeñas ruinas o causando daños menores pero sin causar un temblor significativo. Primera vez que un sismógrafo registra como terremotos por encima de 2 el colapso de un edificio debido a un incendio.

En el sótano, un mes después, en el área donde las 47 columnas del núcleo central se conectaban a los cimientos, fue encontrado acero fundido a nada menos que 7 niveles de subsuelo. Se encontró acero fundido a las tres, cuatro y cinco semanas después que habían sido removidas las ruinas en el área del sótano. Según estudios de la NASA, las temperaturas más altas estaban en la base de la torre sur alcanzando hasta 747 grados Celsius: el acero que estaba en el sótano doblaba y más esos números. Nunca en la historia un incendio ha descendido cientos de metros para, incluso bajo tierra, llegar con fuerza suficiente para fundir el acero.

No fueron halladas las cajas negras de los aviones. Cada uno lleva dos, o sea, eran cuatro en total. No aparecieron nunca entre los restos, sin embargo sí apareció el pasaporte de Satam Suqami, uno de los secuestradores. Nada de las oficinas, de los muebles, del equipamiento del edificio. Ningún cuerpo. Primera vez que un desastre así destruye cuatro cajas negras de aviones y se resiste a “vaporizar” un documento.

El edificio 7 del complejo cayó también, aunque no fue golpeado por ningún avión. Tenía 47 niveles y estaba a 100 metros de la torre más cercana. Todos los inmuebles que lo rodeaban absolutamente permanecieron en pie, sin embargo este cayó en una pila muy conveniente en apenas 6 segundos. Con este se completarían los tres edificios de acero y hormigón que en toda la historia han colapsado por un incendio. Sus arrendatarios eran: la Agencia Central de Inteligencia, el Ministerio de Defensa -¡ah, caramba, otra vez!-, los Servicios de Impuestos Internos y el búnker de emergencias del alcalde de la ciudad, Rudolph Giuliani. Era utilizado por los Servicios Secretos para almacenar entre 3000 y 4000 expedientes investigativos de Wall Street.

En el 2004 Tribute in Ligth fue inaugurado: dos túneles de luces que recrean la posición de las torres del World Trade Center. Nunca una demolición controlada tuvo semejante privilegio.

EL VUELO 93 – 9/11

Al norte de Shanksville también el Vuelo 93 tendrá –o tiene- un Memorial. Fue el cuarto avión secuestrado ese día y también tiene sus récords: otro que cayó, abrió un agujero y se “vaporizó”. El 15 de julio de 2004 un vuelo de American Airlines con una estación móvil propició que los pasajeros pudiesen hablar por sus celulares como si estuviesen en tierra. Curioso que la empresa hubiese gastado millones en esta tecnología en el 2004 si el 11 de septiembre de 2001 le funcionaron tan bien a los pasajeros del vuelo 93 cuyos cuerpos, por cierto, también fueron identificados por los laboratorios de ADN de las Fuerzas Armadas. Dos veces se evaporó un Boeing 757 y dos veces fueron capaces de identificar con nombres y apellidos los restos de los pasajeros. Aunque en el caso del Pentágono de 189 solo se les puso sello a 184. No se puede apretar tanto. Entonces en Stonycreek, Pensilvania, habrá –o hay- otro monumento, no tan impresionante como las anteriores, pero es lógico: honra a una retroexcavadora.

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