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Room

La entrada comenta y revela elementos de la película Room.

Si no la ha visto y no desea adelantos, no continúe leyendo.

VA POR CUATRO NOMINACIONES A LA ENTREGA DE PREMIOS OSCAR 2016

Mejor película: Lenny Abrahamson / Ed Guiney

Mejor dirección: Lenny Abrahamson

Mejor actriz principal: Brie Larson

Mejor guión adaptado: Emma Donoghue

El Universo es como lo vemos en primera instancia. Después es como nos lo cuentan nuestras madres y abuelos. Es imposible tener toda la inmensidad delante. La mayoría de lo que aprendemos y sabemos después por gente, libros, imágenes o sonido sigue siendo, esencialmente, una historia que nos hacen. El mundo interior, su adaptación a nuevas circunstancias y la necesidad a veces de romper bruscamente los esquemas mentales para avanzar es el mensaje de Room donde un niño se convierte en el centro, salva y se salva.

Jack -Jacob Tremblay- nació en un cobertizo y cumple cinco años. Ese es el día en que nos acercamos a su rutina e intentamos entender qué está pasando porque como buena historia, hay que descubrir y pensar. No conoce nada más que esos 15 metros cuadrados y entrega su primer saludo: “Buenos días, lámpara… buenos días, planta… buenos días, huevos… buenos días, rocas… buenos días, closet… buenos días, tv… buenos días, lavamanos… buenos días, retrete… buenos días a todos…”

Joy Newsome -Brie Larson- fue secuestrada siete años atrás por un desconocido y es violada regularmente por este. Sus intentos de escapar han sido violentamente reprimidos y le es imposible salir del encierro forzado pues la puerta tiene una combinación que solo el hijo de puta conoce: si lo mata dentro, morirán allí los tres. A los dos años de sexo sometido llegó Jack y para que no sufra su madre le ha dicho que la habitación es lo único. Eso es lo que hay, nada más. Al caer la tarde va a un closet antes que llegue el carcelero, advertido de que no puede hacer ruido ni asomarse. Aquel provee lo que necesitan de modo elemental para sobrevivir y encantado saldría del niño si pudiese. Una noche Jack sale de su sitio a robar una golosina y el viejo Nick -Sean Bridges- lo descubre, abre los ojos  y suelta dos crueles palabras: ¡Hola, hijito! Su madre salta como fiera, el viejo Nick la reprime, la amenaza y toma represalias: les quita la calefacción en pleno invierno. Joy teme por su hijo y hace entonces lo más traumático que pueden hacerle a un ser humano y que, de uno u otro modo, hemos visto en otros filmes: lo que imaginas tu mundo y tu vida no son ni remotamente, tu mundo y tu vida. Para un adulto es difícil, para un infante, en medio proceso de asimilación de su entorno, es peor. El diálogo entre madre e hijo es enternecedor, uno de los detalles más impactantes del guión. Los han privado de todas las armas potenciales pero han dejado entrar algo que es una bomba atómica: libros. Y dos resultan claves: Alicia en el País de la Maravillas para entender y El Conde de Monte Cristo para escapar. Los usarán y lograrán su objetivo de librarse del cautiverio.

Hasta aquí se ha obviado directamente el instante del secuestro, el enclaustramiento, las violaciones duras, la resignación, el dolor, el nacimiento… y se sigue con lo que casi nunca se cuenta: cómo va a evolucionar el niño para el que ahora todo es nuevo. “He visto personas con diferentes caras y tamaños y olores hablando juntos. El mundo es como un gran planeta en el televisor, yo lo veo igual, así que no sé cuál ver y escuchar. Hay puertas y más puertas y detrás de todas hay otro interior y otro exterior y las cosas suceden, suceden y suceden. Nunca se detiene.”

Pero no es solo él, también a su mamá le cuesta volver a una familia dividida por el trauma de su desaparición. Cuesta recuperarse, encontrar el camino, chocar con los recuerdos… recomenzar. Cuando pasa el tiempo y han alcanzado la fortaleza suficiente para continuar, Jack se sale con un pedido necesario para cerrar capítulo: “¿Podemos volver a la habitación? Solo de visita.” Y regresan. Y lo hacen por dentro de la casa del viejo Nick y por primera vez atraviesan las habitaciones de él, descubren su vida en sus cosas como antes unas pocas los definían a ellos, salen al patio trasero y llegan a la que fue suya pero ya no lo es, modificada por las circunstancias como evidencia policial. Entonces, en un adiós al pasado, se nace otra vez de definitiva manera, vemos la frase en sus labios, sabemos lo que dice aunque no la escuchamos.

Esta película demuestra, dosificando los sentimientos y amarrada a sus propias pautas,  que no hay historias vencidas sino modos de contar gastados y facilistas. Es un viaje a nuestro humano interior, ese que es vulnerable ante un mundo tan grande que no lo creerías.

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