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cubanos-en-angola-1989-2Lunes 8 de diciembre 1975

Después de desayunar recibimos nuevas clases de los equipos y nos entregaron nuestras armas y municiones. Más tarde, después de almuerzo, nos llamaron hacia el frente de la Jefatura. Todo estaba listo para partir.

Salimos del campamento a las 3 y 10 de la tarde. Al pasar por la ciudad, esta vez de día, los angolanos nos saludaban con caras sonrientes, levantando las manos y formando una V con los dedos que significaba “Victoria”. Luanda es una ciudad muy linda, sus calles son anchas y limpias, grandes avenidas y gran cantidad de vehículos aunque se nota desordenada producto de la situación. El clima hasta el momento es similar al de nuestra Patria. También aquí, como toda ciudad del capitalismo, existen barrios inmensamente pobres.

Recorrimos varios kilómetros y ya siendo de noche se nos quedó un jeep sin gasolina, estuvimos parados como media hora hasta que pasó un carro y nos la proporcionó. Esto fue en medio de un bosque muy tupido por el follaje de los árboles. Se notaban en la oscuridad grandes matas de ceiba, mucho más grandes que las de Cuba.

Llegamos a Dondo, ciudad esta muy sucia y de construcciones muy parecidas a las de Trinidad. Se encuentra a 184 kilometros de la capital. Aquí comimos y después fuimos a observar un baile que había cerca del lugar donde acampamos en una especie de anfiteatro. Existe en este pueblo un olor penetrante producido por un insecto que se parece a un cucarachón de la luz pero chiquitico. Nos acostamos en un bar, yo dormí sobre dos mesas, los demás algunos en el mostrador y otros en el suelo. Mi esposa y mis hijos están siempre presentes, sobre todo a la hora de dormir.

dondo

Dondo, Angola

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