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El vuelo 387 de JetBlue moviéndose en la pista del aeropuerto Abel Santamaría en Santa Clara, esta mañana, recién acabado de aterrizar – Foto: Ismael Francisco – Cubadebate

Hoy ha sido para mi ciudad un día especial pues fue escenario de un acontecimiento en el entorno de la nueva relación entre Cuba y Estados Unidos: se han reanudado los vuelos directos entre ambas naciones con sus aerolíneas oficiales, interrumpidos desde 1961, cuando un A-320 de JetBlue Airways Co aterrizó a las 10 y 57 de la mañana en el aeropuerto Abel Santamaría uniendo las ciudades de Fort Lauderdale, Florida y Santa Clara, Villa Clara.

Se celebra la flexibilidad de pensamiento al permitir que JetBlue pose sus ruedas en suelo antillano a pesar de que Cubana de Aviación no pueda hacerlo en territorio norteamericano. No siempre quien cede o da un paso hacia atrás realmente está retrocediendo y en este caso, al menos en términos de reciprocidad, el gobierno cubano ha sido inteligente y coherente. Cubana de Aviación no puede tocar un aeropuerto norteño porque puede sufrir embargo debido a los macabros mecanismos del bloqueo y sus manipulaciones legales que pueden retener indefinidamente o por tiempo casi sin fin su avión como especie de pago a dudosas indemnizaciones reclamadas por la parte dura del exilio como ha sucedido con otros activos de la isla caribeña. Sin embargo, no hubo un freno de este lado a que puedan volar hacia nosotros compañías como JetBlue, United y American entre otras aunque se sigue y seguirá aspirando a que Cubana de Aviación pueda hacer lo mismo que sus pares.

En el complejísimo 1961 estos vuelos fueron suspendidos para establecer nuevos lazos al final de la década del 70 mediante vuelos charters. Los charteadores mantuvieron el vínculo desde ese momento y esperan que Cuba rebaje la alta cuota que les impone por pasajero y aterrizaje que es la principal causa de que el costo del pasaje supere los 400 dólares para apenas 45 minutos en el aire. Al establecer para las aerolíneas oficiales un impuesto mucho menor, los charters se han visto sensiblemente afectados en la competencia y desean que por el esfuerzo realizado y los riesgos que han corrido que incluyen incluso atentados a sus oficinas por parte de la extrema derecha cubana de Miami, Cuba revalore esta situación y los apoye para poder seguir funcionando. De que nuestro gobierno y nuestros ministerios implicados reaccionen a tiempo depende sin duda la quiebra o la supervivencia de estas pequeñas compañías charters que han ayudado a mantener con su trabajo un vínculo importante entre las familias cubanas.

Por otro lado, los ciudadanos estadounidenses tienen prohibido, so pena de multas e incluso cárcel, volar a Cuba como turistas. Para hacerlo tienen que entrar por una canalita de 12 opciones de licencia que su gobierno dispone para visitarnos. A pesar de eso, el número de norteamericanos atraídos por nuestro país aumenta, el año pasado nos visitaron más de 160 mil para un crecimiento de un 77 % con respecto a 2014 según cifras ofrecidas por el Ministerio del Turismo y Anthony Foxx, Secretario de Transporte de los Estados Unidos, dijo hoy, al bajar la escalerilla en Santa Clara, que la disputa comercial por las rutas que volarán a la capital cubana es una de las más intensas que él ha visto, así que el interés comercial es fuerte y eso tiene detrás una justificación de mercado. El tema del freno legal para viajar a Cuba es otro que queda por ser resuelto.

Barack Obama mintió públicamente antes de viajar a La Habana este año al afirmar que se permitiría que Cuba operara con el dólar estadounidense en sus transacciones comerciales. Eso no se ha concretado. Las restricciones del bloqueo económico, comercial y financiero continúan intocables. Prosigue el financiamiento abierto y reconocido incluso por ellos mismos a los opositores internos que incurren conscientemente en delito de mercenarismo. No se han detenido las transmisiones ilegales sobre territorio nacional por radio y televisión de emisoras que violan toda normativa internacional en cuanto al uso del espacio radioeléctrico. No se ha modificado la Ley de Ajuste Cubano y su hipócrita acápite de pies secos-pies mojados. No se ha suprimido el inmoral parole a especialistas de la salud cubanos que prestan servicios en el extranjero para socavar la principal fuente de ingreso de la isla en este momento. La Base Naval yanquee más antigua en el mundo sigue usurpando de manera ilegal una de las principales bahías cubanas. No se ha llegado un acuerdo acerca del resarcimiento económico por los daños humanos y financieros a la nación provocados por el bloqueo. Todos estos son reclamos legítimos de Cuba para que la relación asimétrica que existe pueda considerarse algún día normal -algo que dudo, al menos con ese adjetivo- y sobre ellos la administración Obama al parecer ya no piensa avanzar más en lo que le queda de gestión. Sin embargo, lo sucedido hoy es un logro.

Solo el conocimiento mutuo nos hará avanzar a una relación de confianza en los campos en que se pueda llegar a ella y este es otro ejemplo puntual de progresos aun cuando siga siendo natural en hechos concretos la añeja pretensión de la potencia sobre Cuba y natural sea el ansia antillana por preservar su identidad y soberanía.

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