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Es invierno de 1945 y una monja polaca atraviesa una pradera y camina apresurada a través de un bosque de tímidos árboles, llega a los límites de una villa y le pide ayuda médica a unos niños que juegan poniéndoles una condición: ni rusos ni polacos. A cambio de una bagatela la llevan a un hospital francés, pero Mathilde, una asistente que trabaja para la Cruz Roja, le dice que solo atienden pacientes de esa nacionalidad y la insta a salir y buscar ayuda entre los suyos. Al final de la jornada, cansada de remendar las heridas atrasadas de la guerra, se sienta junto a una ventana a fumarse un cigarrillo. La monja que echara fuera horas atrás todavía está allí, arrodillada en la nieve, rezando por ayuda. Entonces, aunque no entiende el polaco y la noche va cayendo, Mathilde roba un camión y va con ella a donde haya que ir.

A través de una rendija entran al convento y va directamente de cara a la urgencia: una mujer que está de parto. Le dicen que su familia la rechazó y ellas la han acogido. Mathilde jura mantener silencio al respecto. Ayuda toda la madrugada al parto de la joven y se marcha con el compromiso de regresar al día siguiente para prevenir con penicilina cualquier complicación. Así lo hace y al salir, como ha demorado haciendo la asistencia, se topa con el grueso del grupo de monjas que sale del atrio. La que le sirve de guía, Sor María, la empuja hacia un rincón para no ser vistas. Desde allí notan como una de ellas se va quedando poco a poco hasta que ya sin fuerzas cae al suelo. Mathilde no puede contenerse, va a por ella y cuando la está auxiliando descubre la verdad escondida: la que acaba de desvanecerse también está en avanzado estado de gestación por lo que deduce que le han mentido respecto a su primera paciente.

Entender lo que ha sucedido le llega a través de la madre superiora, Jadwiga Oleska, que explica además el por qué el saberse público pondría en riesgo la propia existencia de la congregación. A partir de aquí, todo este drama, empieza girar sobre estas tres mujeres. La madre superiora hará cualquier cosa –y de hecho, lo hace- para conservar el secreto y salvar a sus hermanas y a sí misma de la deshonra. Sor María es una especie de intermediaria entre las religiosas embarazadas y la doctora pues sabe francés y traduce mutuamente, pero más allá del lenguaje, traduce para Mathilde los códigos morales del dogma que se atraviesan en su camino de preservar la vida humana como primera prioridad independientemente de las circunstancias. La dualidad Sor María-Mathilde, si bien va en confrontación con los intereses de la madre superiora, tiene a su vez una mezcla interna de principios y otros sentimientos que la hacen muy atrayente cuando estos se demuestran ocasionalmente en rivalidad, confusión y cuestionamiento.

Por instinto tendemos a recelar de lo desconocido y diferente. Al introducirnos en ese otro mundo, que bien puede ser una persona o un grupo de ellas, y empezarlo a entender, la presión se alivia en nuestro fuero interno y empezamos, por primera vez, a observar. Sucede entonces que la cercanía y la empatía pueden invadirnos como una marea alta. Eso le ocurre a Mathilde, que ayudando a otras víctimas de la guerra –porque eso son y no otra cosa las del convento- las empieza a contemplar en su día cotidiana y no descansa hasta encontrar una solución a largo plazo bajo la que quepa todo el deseo de recomenzar.

De las mujeres, de lo femenino, del destino y las determinaciones. De lo imprescindible que es su espíritu para que todo tenga orden y sentido. De la extraordinaria capacidad que emana de ellas para vencer la adversidad y la tragedia y acunar, sostener y levantar la vida. Más o menos de eso va Les Innocentes.

Les Innocentes – 2016 – Francia – Polonia – Bélgica

Dirección: Anne Fontaine

Guión: Sabrina B. Karine, Pascal Bonitzer, Anne Fontaine, Vincent Macaigne

Protagónicos: Lou de Laâge – Mathilde Beaulieu

Agata Kuleska – Jadwiga Oleska, madre superiora

Agata Buzek – Sor María

Vincent Macaine – Samuel

Thomas Coumans – Gaspard

Joanna Kulig – Sor Irena

Katarzyna Dąbrowska – Sor Anna

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