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Lo primero que nos muestran en Memento es una mano que sostiene una foto hecha con una cámara Polaroid. La foto de un asesinato. La mano agita la instantánea y contrario a lo que debería suceder la imagen se vuelve progresivamente más oscura. Esa es una clara advertencia del cómo se va a contar lo que viene después y no hay otra manera de experimentarlo que atravesando el lago de nuestros propios recuerdos. La memoria es tema –entre otros- de este filme y nos obligan a usar la nuestra pues cada secuencia que vemos es la causa de la anterior que vimos y no la consecuencia. Lo diré otra vez para que lo interioricen: cada secuencia es la causa de la anterior y esto sucede durante toda la película.

Leonard es un hombre que busca venganza pero tiene un enemigo que irremediablemente le acompaña y le dificulta su propósito: su incapacidad para recordar los nuevos acontecimientos al quitarles su atención por solo un instante. Es incapaz de almacenar recuerdos después que dos tipos se metieran en su casa, le reventaran la cabeza contra un espejo y violaran y asesinaran a su esposa. El trauma físico lo dejó con esa incapacidad con la que ha aprendido a vivir y a la que ha aprendido a manipular para llegar a su objetivo: matar al que queda vivo de aquellos dos criminales pues a uno logró pegarle un tiro antes que el otro lo sorprendiera por la espalda. Tiene dos métodos. Uno está basado en fotos tomadas con Polaroid, lo que le posibilita guardar el recuerdo antes que se le evapore anotando al margen de cada uno los detalles en cuestión: en este hotel estoy hospedado, en esta habitación, este es fulano, esta es mengana, este es mi auto… El otro modo es más radical y allá van a parar recuerdos menos desechables a corto plazo y más importantes al largo: se pincha tatuajes. Sobre su cuerpo está su razón de vivir –vengarse- y los datos más importantes para concretarla. Pero no está solo en este empeño.

Teddy es un policía que conoce a Leonard desde hace un tiempo, estuvo encargado del caso de la muerte de su esposa y lo ayuda a buscar al asesino que queda libre para que haga justicia por sus propias manos. Es la compasión lo que lo mueve inicialmente pero después tanta buena intención se le hace insostenible y empieza a utilizarlo, pues donde no hay memoria tampoco hay remordimientos. Ya montado en ese tren comete un descuido muy grave: la realidad diaria de Leonard -de la que sale su verdad- se construye a partir de elementos sensoriales que la definen y determinan. Si eso es removido, así de diferente será el nuevo mundo que definieron esas fuentes. Y Teddy cree tenerlos bajo control.

Natalie sabe que no es así. Ella conoció a Leonard en el bar donde trabaja y luego de comprobar asquerosamente que es cierto que no recuerda nada a corto plazo decide manipularlo como mismo lo hace Teddy: para sus propios intereses. A cambio de un favor que Leonard le hace y olvida le ofrece de buena voluntad la información necesaria para encontrar al asesino de su esposa. Lo hace sobre los datos sensoriales que Leonard lleva encima –literalmente-… lo hace de buena voluntad, para que por fin llegue a una verdad que lo realice, pero como mismo ella movió las fichas, no se imagina que lo que ofrece es también sobre fichas movidas por otro que meterán una bala en la cabeza equivocada.

Ver Memento es un proceso exigente, no solo porque tenemos que recordar constantemente lo que acabamos de ver una y otra vez, sino porque mueve a la dura reflexión  posterior sobre diversidad de temas que van más allá de la comprensión en sí, que ya es difícil. Aquí se habla de los recuerdos, la venganza, la manipulación, lo real y falso. Se habla de nuestra capacidad para en las más complejas situaciones tirar las riendas del destino, no importa si es un destino cruel al que se accede, la clave está en pretender, creernos o convencernos de que un segundo de la vida estuvo bajo el dominio de nuestra mano que un día cualquiera se tragará la tierra. Y esa obsesión puede ser, más que bien, una embriagante y cegadora obsesión.

 

Memento – 2000 – Estados Unidos

Dirección y guión: Christopher Nolan

Protagónicos: Guy Pearce – Leonard

Carrie-Anne Moss – Natalie

Joe Pantoliano – Teddy

Mark Boone Junior – Burt

Stephen Tobolowsky – Sammy

Harriet Sansom Harris – Mrs. Jankis

Callum Keith Rennie – Dodd

Larry Holden – Jimmy

Jorja Fox – Esposa de Leonard

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