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Martes 17 de febrero 1976

Toda la madrugada la pasé con temblores. Al levantarme me dolían todos los huesos y tenía mucho dolor de cabeza. El mayor Capote salió con un pelotón a reparar el puente que está en el camino a San Salvador, ayer un tanque lo derrumbó al pasar.

Sigo sintiéndome mal. El médico me inyectó. Orlando y Acuña fueron a recibir el helicóptero que viene de la Comandancia.

Cuánto diera por tener a mi esposa a mi lado, de ella sólo tengo el recuerdo, ni tan siquiera unas letras. Ella no se imagina cuánto la recuerdo, cuánto la quiero a ella y a mis hijitos. Es triste, pero es realidad, que pocos momentos de felicidad le hice sentir y cuánto me atormenta eso. Me siento verdaderamente culpable de haber tratado así a quién añoro tener a mi lado, solo me queda la conformidad de que la quiero con la vida.

Comenzó a llover por la tarde, aún más triste el día. Se dice que nos iremos para San Salvador. Orlando se siente mal, él durmió en el asiento de atrás del jeep y yo delante. Todavía los compañeros que fueron a reparar el puente no han regresado. Sigo sintiéndome mal.

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