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Viernes 20 de febrero 1976

Por la mañana nos instalamos en una casa maravillosa, donde vivía el gobernador de esta ciudad. Dicen también que aquí radicó Holden Roberto, el dirigente bandido del FNLA. Toda llena de alfombras, adornos, cortinas, muebles lindísimos, vajillas, espejos, en fin, todo cuanto se pueda desear para vivir en una casa. Aquí hemos instalado la Comandancia, ahora organizada en regimiento.

El mayor Capote, El Toro y Rafael se marcharon para el batallón tres, Orlando pasó al centro fijo de Comunes y yo pasé a trabajar con Guido en Operaciones. Lázaro, Mayarí y Acuña siguieron con nosotros.

Siguen los días lluviosos. La temperatura aquí varía mucho de un intenso calor por el día a frío por la noche.

Como cosa curiosa, la mona hizo el viaje con nosotros aunque ya nadie quiere tenerla porque está haciendo muchos estragos. A Lázaro le ha roto muchas cajas de cigarros y ayer le cogió el cepillo de dientes.

El día transcurrió normal, todavía sigo sin tener carta de mi esposa. Los recuerdo mucho y estoy muy preocupado por esta situación.