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Se pela un naranja de manera que la cáscara quede convertida en una larga tira. Esta se utiliza en prácticas adivinatorias. Se deja caer al suelo y el número que conforme –o que al menos los presentes imaginen- indicará la cantidad de matrimonios que el interesado efectuará, o cuántos hijos tendrá, o qué número debe jugar el crédulo que así invierte su tiempo.

Tomado de:

Uno y el mismo. Notas de folklore cubano, con especial atención a sus puntos de contacto con el folklore de otros pueblos. Argelio Santiesteban. Ediciones UNIÓN. Cuba. 2013

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