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Sábado 13 de marzo 1976

Dormí bien. Después de desayunar me puse a hacerle los pases para Luanda a Orlando, De la O y Veliz que se van en el avión. Orlando lleva un encargo para mi esposa. Cuando me encontraba en esa labor llegó Guido, jodiéndome y repitiendo: “Chico… quién será esta Dulce María Domínguez que vive en una casa de la calle Villuendas?”. Era que tenía nada menos que cuatro cartas de mi esposa, por las fechas, creo que son las primeras que escribió, de fechas 7, 10, 13 y 29 de enero. ¡Me puse las botas! Leí dos veces cada una. Me escribió cantidad y muy lindas sus cartas, me dan un ánimo tremendo y me ayudan a pasar estos días. Me cuenta mucho de mis hijos, de las cosas que hace y dice el varón. De la niña recibí también una cartica maravillosa, de veras me hizo llorar. Me contó de todos mis compañeros, en fin, me hace un recuento de todo lo que pasó desde que salí de la casa. Mi esposa está bien y habla muy lindo de mi actitud de venir a Angola, esto reafirma lo que he dicho varias veces, que me siento orgulloso de que sea mi esposa.

Por la tarde lavé la ropa y me enteré después que habían traído a un angolano desde Noqui en la frontera al que los zairenses ante de dejarlo pasar para Angola le dieron muchos golpes y le cortaron el pene. Está ingresado aquí, parece, según el médico, que se salvará. Por la noche se constituyó el núcleo del Partido en la Comandancia. Me eligieron para secretario organizador.

Después hablé con Jorge y Roberto y le conté lo de las cartas, se pusieron contentos. Roberto quiso leer la carta de mi hija, le encantó. Me acosté y antes de que apagaran la luz le escribí a mi esposa y leí la carta-periódico que hizo. ¡Qué ganas tengo de estar con ellos!

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