Angola. Páginas de un diario de la guerra – 48

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Sábado 14 de febrero 1976

Me levanté temprano. El equipo no quiere transmitir, desde las 12 de la noche perdí la comunicación con el frente. Alrededor de las 10 de la mañana salimos Laudelio el político, Orlando y yo para Damba, entre otras cosa fuimos a reparar el equipo. Damba está a 63 kms exactos de Quimbocolo. En Damba vimos a otros mercenarios que nuestras tropas capturaron: un argentino, dos ingleses muertos y uno con vida y un norteamericano. Después de reparar el equipo regresamos al lugar de concentración. Sigue lloviendo y la temperatura es muy fría.

Hoy es día 14, fecha en que me vienen a la mente muchos momentos felices junto a mi querida esposa desde que éramos novios.

Radio Habana Cuba informa que más de 30 países africanos han reconocido a la República Popular de Angola y que ya es miembro de la OUA. Me acosté en la cama del camión de la Jefatura, la noche fría y sigue lloviendo. Creo que tengo que conformarme y adaptarme a no recibir cartas.

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Notas de folklore / Caballos

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Existe la creencia de que el caballo tiene una “vista” superior a la del hombre para detectar seres o fenómenos sobrenaturales. Es este un lugar común en toda la cuentística campesina cubana que versa sobre aparecidos.

// En Uruguay se cree que el caballo se inquieta y relincha si hay un lobisón en las cercanías. (1)

// Los franceses del norte creían en la posesión diabólica que se efectuaba sobre algunos caballos, lo cual aprovechaban comercialmente los provenzales. (2)

// Su belleza provocó que los griegos los asociaran con los dioses (por ejemplo, tirando del carro de Apolo; el mito de Pegaso, etcétera). Los romanos sacrificaban caballos blancos a Júpiter. (3)

// Los germanos, por su parte, sacrificaban caballos a sus dioses.

Tomado de:

Uno y el mismo. Notas de folklore cubano, con especial atención a sus puntos de contacto con el folklore de otros pueblos. Argelio Santiesteban. Ediciones UNIÓN. Cuba. 2013

(1) CARVALHO-NETO, PAULO DE: Estudios de folklore, Editorial Universitaria, Quito, 1968, t.2, p.152

(2) PARETO, VILFREDO: The Mind and Society, Harcourt, Brace and Co., New York, 1942, t.4, p.1818

(3) BURRIs, ELI EDWARD: A Taboo, magic, spirits…, Mac Millan, New York, 1931, p.217

Angola. Páginas de un diario de la guerra – 47

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Viernes 13 de febrero 1976

Me levanté temprano, tomé café y me fui a comunicar. Radio Luanda informa que la FAPLA avanza ininterrumpidamente en todos los frentes. Noticia buena.

Alrededor de las 10 de la mañana se capturó un prisionero inglés, alto, rubio… dice tener 37 años. Ayudé al médico Capote en el primer interrogatorio pues el doctor sabe inglés. Entre otras cosas el prisionero confesó que lo reclutaron en Londres, que de allí salió hasta Bruselas, Bélgica y después a Risanga en Zaire. Todo este trayecto en aviones civiles. Desde Zaire lo trajeron para San Salvador, Angola. Dijo que pelea por dinero y que no participó en ningún combate. Tiene seis hijos y es comerciante. Hacía once días que no comía nada, se le dio café y galletas con spam.

El prisionero conoce del fusilamiento de los 14 ingleses por los dirigentes del FNLA y agrega que los mataron porque no querían pelear. Se nota cansado y muy asustado, parece tener miedo. Declaró que conjuntamente con él vinieron 200 mercenarios, casi todos ingleses, aunque también había portugueses y belgas. Los que quedaron vivos fueron para San Salvador. Les pagaron solo la primera semana. El contrato firmado fue a razón de 400 dólares semanales y esto es lo que ampara  a estos hijos de puta de matar negros, niños, ancianos y mujeres.

Fui al centro de la aldea donde los nativos venden cosas de comer. Como siempre encontré maní, yuca, bejuco de boniato y aguacate, también venden monos asados y algunos insectos que ellos comen, unos cucarachones grandes parecidos a los de las matas de coco en Cuba. Otra cosa que venden es una bebida blanca que ellos hacen de una fruta que se parece al palmiche, la llaman malufo.

Seguimos tomando agua que parece chocolate y sin bañarnos. Como cosa curiosa, exceptuando los cinco días que estuvimos en la casa de Carmona, los demás he jugado un suelo espeso. Por la noche oímos Radio Habana Cuba. Hice la guardia en el equipo durante toda la noche que sigue siendo fría y lloviendo por las madrugadas. La comunicación se establece con el frente cada una hora, donde al parecer no ha habido problemas pero sí algunas escaramuzas con los mercenarios.

Sigo sin noticias de mi casa, espero que mi esposa si haya tenido mías

Notas de folklore / Baile de las cintas

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Reminiscencia de antiguas fiestas primaverales alrededor del árbol sagrado, conserva características de cultos heliolátricos: las cintas simbolizan los rayos solares.

En Cuba mantiene renovada vigencia entre descendientes de angloantillanos que residen en la provincia Ciego de Ávila.

Leach (1) informa: Se ejecuta en Valencia, Castilla, Huesca, Canarias, y en Cataluña forma parte del carnaval. En Portugal, el día de San Juan (junio 24). Entre los vascos se le llama cinta dantza. Se conoce en diversas regiones mexicanas. Se cultiva en Brasil (pau-de-fita) y en Ecuador (2). También en República Dominicana (3) y en Argentina, asociado a fiestas navideñas (4).

Tomado de:

Uno y el mismo. Notas de folklore cubano, con especial atención a sus puntos de contacto con el folklore de otros pueblos. Argelio Santiesteban. Ediciones UNIÓN. Cuba. 2013

(1) LEACH, MARÍA: Funk and Wagnalls Standard Dictionary of Folklore, Mythology and Legend, F & W Company, New York, 1949, p.105

(2) CARVALHO-NETO, PAULO DE: Diccionario del folklore ecuatoriano, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1968, p.395

(3) Enciclopedia Dominicana, Enciclopedia Domincana S.A, Santo Domingo, 1986, t.3, p141

(4) IMBELLONI J. y otros, Folklore argentino, Editorial Nova, Buenos Aires, 1959, p.232

Angola. Páginas de un diario de la guerra – 46

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Jueves 12 de febrero 1976

Salimos de Damba a las siete de la mañana, la mañana muy fría y lloviendo. Tomamos el terraplén de nuevo, esta vez sin polvo por la lluvia. Por todo el trayecto se observan tanques, jeeps y camiones destrozados por las minas, algunos pertenecen a nuestras tropas. Llegamos a Quimbocolo a las 11 de la mañana.

Guido, Orlando, Acuña y yo seguimos hasta Maquela do Zongo,  unos 30 kilometros de la frontera con Zaire. Antes de llegar a dicho lugar observamos algunos mercenarios muertos, todos blancos. Allí entregamos al comandante Gonzalo la batería de morteros 120 y dos BM-21 antes de regresar nos dijeron que tuviéramos cuidado pues habíamos pasado por un campo minado por el enemigo, nos advirtieron que no podíamos salirnos del carril de la marca hecha por los vehículos. De regreso nos dimos cuenta que las minas estaban marcadas por nuestros zapadores.

Almorzamos e instalamos el equipo. El mecánico Juan nos reparó los bornes de la batería. Hice guardia en el equipo toda la noche, hacía mucho frío. No pude concentrar el sueño, hace algunas noches que el desvelo me está matando. Estamos acampados en el monte, en la cima de una loma.