Angola. Páginas de un diario de la guerra – 67

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Viernes 5 de marzo 1976

Trabajé un rato en la oficina, después lavé alguna ropa interior y fui a conversar con los compañeros del pelotón de seguridad. Llegó el avión pero no trajo carta para mí. Roberto recibió tres, suerte la de él. Le escribí a mi hermano.

Por la tarde le hice a mi esposa una postal por el Día Internacional de la Mujer, también a Fe y a mi mamá.

Todo el mundo aquí solamente sabe hablar del día que nos iremos y de las cosas que van a hacer cuando lleguen a Cuba. Yo pienso pasarme unos días en un hotel con mi esposa. Hoy estuve hablando con Juan, un compañero de las BM-21, él nos contó cómo fue cuando los cubanos tuvieron que salir echando de Benguela. Fue algo tremendo. Les estuvieron tirando con cañones 140 casi dos días sin parar.

Por la noche después de comida jugué un poco de cubilete con Oscar, Roberto, Jorge y Valdespino. Me acosté temprano pues no hay más que hacer. Mi única satisfacción es escribir algo en este diario. Sigo sin recibir noticias de mi esposa y mis niños.

Postal a la que se hace referencia en el diario el día 5 de marzo de 1976

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Notas de folklore / Vegetación

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La observancia de reverencial respeto ante los manes del monte, entre los adeptos de las religiones sincréticas afrocubanas, tiene antecedente abundantísimo. Hable Frazer al respecto:

La severidad del culto (a los árboles entre los antiguos germanos) puede deducirse de las penas feroces que señalaban las antiguas leyes germánicas para el que se atrevía a descortezar un árbol vivo: cortaban el ombligo del culpable y lo clavaban en la parte del árbol que había sido mondada obligándolo después a dar vueltas al tronco de modo que quedaran sus intestinos enrrollados al árbol (…) En Upsala, la vieja capital religiosa de Suecia, había un árbol sagrado en el que todos los árboles estaban considerados como divinos (…) en un santuario de Esculapio, en Cos, estaba prohibido, bajo la multa de un millar de dracmas, el cortar un ciprés. Pero en ninguna parte del mundo antiguo se conservó quizás mejor esta antigua forma de religión que en corazón de la gran metrópoli misma; en el Foro, en el centro afanoso de la vida romana, se dio culto a la higuera sagrada de Rómulo hasta la época imperial, y cuando se secó el tronco, ello fue suficiente para que se extendiera la consternación por toda la ciudad. También en las faldas de la colina Palatina crecía un cornejo estimado como una de las cosas más sagradas de Roma; siempre que a un paseante cualquiera le parecía que el arbusto necesitaba riego, daba un grito de alarma del que se hacía eco la gente de la calle y enseguida podía verse por todos lados a una muchedumbre con cubos de agua como si (habla Plutarco) corriesen a apagar un incendio (…) Los iroqueses creían que cada especie de árbol, arbusto, planta y hierba tiene su propio espíritu… (1)

Agrega el estudioso británico que los campesinos austríacos, al derribar un árbol, le ruegan que los perdona, mientras que los ilocanos de de Luzón recitan: “No se inquiete, amigo, piense que talamos lo que se nos ha mandado a talar.”

Después de ello, ¿extrañarse de que los cubanos aseguremos que “esa mata nace del monte, / ese tronco tiene poder… con permiso, yo va a tumbá”?

Tomado de:

Uno y el mismo. Notas de folklore cubano, con especial atención a sus puntos de contacto con el folklore de otros pueblos. Argelio Santiesteban. Ediciones UNIÓN. Cuba. 2013

(1) FRAZER, SIR JAMES GEORGE: La rama dorada, 2t, Ciencias Sociales, La Habana, 1972, p.144-146

Angola. Páginas de un diario de la guerra – 66

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Jueves 4 de marzo 1976

Trabajé por la mañana en la oficina, nos enteramos que Mozambique había sido invadida por tropas sudaficanas y de Rodhesia pero que habían sido rechazadas.

Trajeron a un prisionero del FNLA. Los compañeros de la FAPLA lo acusan de haber asesinado a miembros del MAPLA y de combatir contra los cubanos, se lo llevó Laudelio el de contrainteligencia.

Al mediodía llegó el helicóptero para llevarse a un compañero comunicador al que le dio un paro cardíaco, también a un angolano herido con bala de fusil en una rodilla, al parecer pierde la pierna.

Acuña fue al batallón de Dimas, al regresar me contó que Pipo ya está bien.

El avión vino de Negage por la tarde, trajo correspondencia pero como es ya costumbre, para mí no. Hoy pegué en una hoja en limpio que tenía el diario un mapa de Angola señalando los lugares en que hemos estado y los combates.

Por aquí estamos bastante bien, es decir, existen pocos casos de paludismo, desde hace días tenemos agua y la luz se pone desde las 4 de la tarde hasta las 11 de la noche. Mayarí regresó de Luanda, dicen encontrarse mejor.

No comí pues me sentía con dolor de cabeza y malestar en el cuerpo. Lázaro me trajo después dulce de peras. También leyó un periódico Granma del día 1ro, después nos acostamos.

Mapa añadido el día 4 de marzo de 1976

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Supongo que el mapa que está a la izquierda sea al que se hace referencia. Los de la derecha fueron añadidos después, no sé si también lo dirá, lo estoy asumiendo en base a la descripción hecha del mismo por mi papá, o sea, pienso que el mapa del que habla este día 4 de marzo, es ese de la izquierda. Deduzco que lo que se ve en un azul más oscuro sea el recorrido aproximado de la caravana de la que formaba parte en el tiempo que estuvo en Angola. Así que nos queda bastante porque está en el extremo norte en este momento.

Como ya he dicho, yo nunca he leído este diario, lo estoy haciendo junto con ustedes mientras lo voy transcribiendo pero sí tengo como recuerdo de toda la vida el asombro de ver el  mapa que está a la derecha arriba: lo que está en anaranjado es el territorio angolano que no estaba ocupado por las fuerzas invasoras que invadieron desde Zaire y Namibia a la llegada de los cubanos en 1976. Al verlo se tiene una idea más real de la hazaña de la Operación Carlota.

Notas de folklore / Una paloma blanca…

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Tonada infantil. En Cuba hemos escuchado con frecuencia la variante:

Una paloma blanca
que del cielo bajó,
en el pico una rama,
en la rama una flor;
en la flor, una lima;
en la lima, un limón:
vale más tu mirada
que los rayos del sol.

A los titiriteros
yo les pago la entrada.
Si lo sabe tu madre
qué dirá, qué dirá.
Qué tendrá que decir.
Que te quiero y te adoro
y me muero por ti…

Alzola (1) reproduce otra variante, a la vez que reporta similares en España, Argentina, República Dominica, Perú y Venezuela. (2)

Tomado de:

Uno y el mismo. Notas de folklore cubano, con especial atención a sus puntos de contacto con el folklore de otros pueblos. Argelio Santiesteban. Ediciones UNIÓN. Cuba. 2013

(1) ALZOLA, CONCEPCIÓN T.: Folklore del niño cubano, 2 t. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Santa Clara, 1961-1962, t.1, p.82-83

(2) ALZOLA, CONCEPCIÓN T.: Folklore del niño cubano, 2 t. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Santa Clara, 1961-1962, t.1, p.99

Angola. Páginas de un diario de la guerra – 65

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Miércoles 3 de marzo 1976

Por la mañana realicé algunos trabajos, después le hice una cartica a mi hija, esta es la segunda vez que le escribo. Con la lluvia de ayer se desbordaron los ríos y se llevaron los puentes que se habían construido. Estamos prácticamente incomunicados por tierra, ahora hay que esperar a que se reparen de nuevo.

Por la tarde forré el diario, pues estaba algo deteriorado. A pesar que lo cuido bastante, este libro siempre duerme bajo el colchón en el lugar que me acueste. Al igual que el fusil y la pistola, forma parte muy íntima de mi vida aquí, es costumbre no separarse de estos artículos.

Hoy se reconoció por Radio Luanda que Zaire reconoció a la República Popular de Angola, nosotros estamos a unos 60 kilometros de la frontera con ese país. Esto es un buen logro, ya que por Zaire fue por donde entraron a este territorio los mercenarios pagados por el imperialismo.

Se recibió la noticia de la pérdida de un compañero del Minint por accidente, otra pérdida que lamentar.

Después de comida me puse a jugar cubilete, por lo menos nos entretenemos en algo, más tarde, a dormir. Sigo sin recibir noticias de allá, eso es algo que me golpea intensamente, en verdad me siento muy preocupado.

Postal en página del diario del día 3 de marzo de 1976

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